RIECH organiza panel para discutir la situación de las carreras de pedagogía en Chile

En el marco del 3er Congreso de Educación y Pedagogía, la Red de Investigadores en Educación Chilena (RIECH) organizó un panel orientado a reflexionar críticamente sobre la situación actual de las carreras de pedagogía en el país, el pasado viernes 16 de enero. La actividad contó con la participación de Lorena Medina, académica de la Universidad Católica y exdecana de su Facultad de Educación; Beatriz Fernández, académica del Instituto de Educación y directora de la línea de Formación Docente de la Universidad de Chile; y Faride Rendich, académica y secretaria académica de la Facultad de Educación y Humanidades de la Universidad de Las Américas.

Javier Campos, académico de la Universidad Austral de Chile y secretario de RIECH, explicó que el objetivo del panel fue generar un espacio de reflexión colectiva frente a lo que algunos actores han denominado una “crisis” de las carreras de pedagogía. En sus palabras:

“Tras la entrada en vigencia de la exigencia de elevar los puntajes de ingreso a las carreras de pedagogía, diversas universidades han optado por cerrar programas, mientras otras han decidido aumentar su matrícula. Esta realidad heterogénea del sistema de educación superior motivó a RIECH a abrir una discusión que permitiera reconocer dicha diversidad y reflexionar sobre la situación que atraviesan las distintas carreras de pedagogía en el país”.

Durante su intervención, Beatriz Fernández advirtió sobre los riesgos de instalar el debate exclusivamente en términos de crisis, ya que ello puede implicar asumir que las instituciones, en sus condiciones actuales, carecen de capacidad para responder a los desafíos. Asimismo, cuestionó discursos que sostienen que las carreras de pedagogía no aportarían valor agregado a la formación docente:

“Se ha dicho reiteradamente que las carreras de pedagogía no entregan un valor agregado a la formación de profesores. Frente a eso, siempre pregunto cuál es la evidencia. Por lo que conozco, no existen estudios que permitan afirmar que las carreras de pedagogía no aportan valor agregado”.

Por su parte, Lorena Medina recordó que el concepto de crisis proviene del griego y alude a momentos de decisión o puntos de inflexión que abren la posibilidad de cambio. Desde esa perspectiva, señaló que podría existir cierto consenso en que el sistema atraviesa un momento de transformaciones, pero subrayó la importancia de reconocer la profunda diversidad de realidades que enfrentan las carreras de pedagogía a lo largo del país.

“Cuando fui decana y participé en el consejo que reúne a todas las facultades de educación del país, éramos 38 decanos y una de las principales lecciones fue constatar la enorme diversidad de proyectos educativos y contextos institucionales. Esa diversidad incide directamente en la capacidad de las facultades para implementar cambios y en los apoyos que reciben de sus rectorías”.

Finalmente, Faride Rendich centró su intervención en las tensiones que enfrentan actualmente los formadores de profesores. Señaló que las carreras de pedagogía están sujetas a procesos de acreditación obligatoria que incluyen, entre otros criterios, exigencias de productividad científica. Sin embargo, en universidades que aún se encuentran en procesos de fortalecimiento de sus capacidades de investigación, los incentivos se han orientado principalmente a la producción científica, dejando en un segundo plano el desarrollo de la docencia y el acompañamiento pedagógico.

“Los docentes requieren más herramientas pedagógicas, pero los incentivos están puestos en la investigación y no en el acompañamiento de los futuros profesores. Muchos académicos con rol investigador resisten la docencia, precisamente porque los incentivos institucionales no la valoran en igual medida”.

El panel concluyó con un espacio de diálogo con el público. En ese contexto, Issia González, académica de la Universidad de Tarapacá, destacó que la discusión permitió visibilizar la diversidad de los programas de pedagogía existentes en el país y subrayó la necesidad de contar con políticas públicas que reconozcan y respondan a dicha diversidad.

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